"Unidos en Cristo para Evangelizar"
20 de Julio de 2017
Reflexión sobre el Evangelio de este domingo 23 de julio
 


El padre Roberto nos comparte su reflexión

Apreciados amigos,

El evangelio de este domingo nos propone tres parábolas de Jesús. Al pedido de los Apóstoles para que el Señor les explicara la primera, Él, con su infinita bondad, toma el tema del trigo y la cizaña. Así como la planta ya está dentro de su semilla, así, en cierto modo, la explicación de la comunidad, ya está dentro de la parábola. Y es exactamente éste el objetivo que Jesús quería y que quiere alcanzar con la parábola. El sentido que hoy nosotros vamos a descubrir en la parábola que Jesús contó hace dos mil años atrás ya estaba implícito en la historia que Jesús contó, como la flor está ya dentro de su semilla.

Esto se realiza en casa, cuando ya se ha oscurecido y junto al fuego se conversa. Varias veces se informa de que Jesús lo hacía y de esa forma seguía enseñando a los discípulos (Mc 7,17; 9,28.33; 10,10). En aquel tiempo no había televisión y en las largas horas de espera, por las noches, la gente se reunía para conversar y para tratar asuntos de la vida. Jesús hacía lo mismo. 

Jesús retoma cada uno de los seis elementos de la parábola y les da un sentido: el campo es el mundo; la buena semilla son los miembros del Reino; la cizaña son los miembros del adversario (maligno); el enemigo es el diablo; la siega es el fin de los tiempos; los segadores son los ángeles. 

Con esta información dada por Él podemos entender lo que nos quiere decir: De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.

El destino de la cizaña es el horno, el destino del trigo bueno es brillar como el sol en el Reino de los Cielos. Por detrás de estas dos imágenes está la experiencia de las personas. Después de que escucharon a Jesús y lo aceptaron en sus vidas, todo cambió para ellas. El fin llegó. Es decir, en Jesús llegó aquello que, en el fondo, todos esperaban: la realización de las promesas. Ahora la vida se divide en antes y después de que escucharon y aceptaron a Jesús en sus vidas. La nueva vida comenzó como el brillar del sol. Si hubiesen continuado a vivir como antes, serían como cizaña echada al horno, vida sin sentido y sin ser útil para nada ni para nadie.

Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar siguiendo a Jesús. Limpiémonos de la cizaña que el enemigo siembra en nuestro interior y cree vencer a Dios, confundiéndonos y llevándonos a la duda o incluso a aceptar sus postulados. VIDA SI, ABORTO NO.  

Hagamos ahora la experiencia, (en nuestra casa, por ejemplo), de leer de nuevo la parábola (Mt 13,24-30) colocando el sentido cierto en cada uno de los seis elementos: campo, buena semilla, cizaña, enemigo, siega y segadores y aterrisarla a nuestra realidad, a la realidad de nuestra Patria y del mundo. Y así la historia toma un sentido totalmente diferente y tú alcanzas el objetivo que Jesús tenía en mente al contar a la gente esta historia del trigo y de la cizaña. 

Les deseo un buen Domingo y abundantes bendiciones del Señor para cada uno de ustedes.

Su párroco,
Roberto Espejo Fuenzalida Pbro. 

   






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