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La semana pasada te entregamos un adelanto de los sentimientos que embargan a nuestro párroco, padre Roberto Fuenzalida, en estos últimos días de misión.
En esta ocasión te presentamos la entrevista completa y te invitamos a acompañarlo este sábado 22 de marzo a las 12:30 hrs. en la celebración de su última Misa en nuestra comunidad.
Entre la mudanza, las Misas y un oído atento a los feligreses, el padre Roberto reflexiona lo que fue este tiempo en nuestra Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes-Los Castaños.
“Han sido 20 años de gracia. Una experiencia de Dios maravillosa, porque uno ve a Dios en las personas. Dios se manifiesta en las personas. Y cómo esas personas, de una forma u otra, van queriendo conocer, amar y servir a Dios. Entonces, eso es lo que uno tiene que entregar y, al mismo tiempo, uno recibe”, compartió.
El gran desafío
Como párroco, siempre tuvo claro que su gran desafío fue mostrar a Dios, hacer presente su amor y cercanía en la comunidad. Con ese espíritu, la parroquia mantuvo sus puertas abiertas aun en tiempos difíciles, como la pandemia del COVID-19, asegurando que los sacramentos siguieran siendo un encuentro vivo con el Señor.
“La parroquia tiene que acercar a Dios cada vez más y adecuarse a las realidades y a los momentos en que se está viviendo”, enfatizó.
En ese sentido, pide a la comunidad “ser auténticos. O somos católicos o no lo somos”, dijo, y recuerda que la evangelización no solo debe dirigirse a quienes ya creen, sino también a los indiferentes, a los que dudan, a quienes se han alejado, a la creciente secularización que vive la sociedad.
“La misión, en primer lugar, está donde tú estás. Tú tienes que ser misionero donde estás. ¿Y cómo se evangeliza? Con el testimonio de vida. Y si se dan las oportunidades, hablando mucho de Dios, mucho de Dios”, manifestó el padre Roberto y pide, aprovechar todos los medios posibles para ello.
Orar por las vocaciones
Consciente de la falta de sacerdotes para nuestra Iglesia, el padre Roberto inició hace unos años una campaña de oración por los misioneros del mundo. Con el tiempo, por los sacerdotes. Y hoy, una pequeña y significativa oración es parte de nuestra vida comunitaria.
Y es que la vocación del padre Roberto fue fruto de la constante oración de su madre, recuerda. Pero hoy “los sacerdotes somos cada vez menos, estamos cada día más viejos y no hay vocaciones. Entonces, hay que crear conciencia”, advirtió.
Un nuevo pastor
El padre Roberto nos animó a recibir al padre Juan Debesa, nuestro próximo párroco “con el corazón abierto”. “No es Roberto Espejo. Es totalmente distinto a mí: otra formación, otras costumbres, otras mañas, todo. Acéptenlo tal cual es. Conózcanlo primero antes de empezar a exigirle. Quiéranlo mucho, porque tal vez, cuando termine su tiempo aquí, no habrá ningún sacerdote que lo pueda reemplazar. Así que, sáquenle el jugo”, exigió en medio de risas.
Gratitud por lo vivido
En estas líneas, no se reflejan los sentimientos, anécdotas e historias que atesora el padre Roberto en su corazón. En medio de su risa, sus ojos reflejan nostalgia de un hermoso tiempo ministerial y personal que le evocan solo palabras de gratitud por lo compartido con los feligreses, el equipo de diáconos, trabajadores de la parroquia, la comunidad en general que han demostrado bondad y generosidad.
“En primer lugar, gracias. En segundo lugar, gloria a Dios. A Él hay que alabar y reconocer. Todo lo que aquí es, todo lo que se hizo y lo que se hará. A Él sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.
Misa de despedida
Te recordamos que, el padre Roberto celebrará su última Misa con nosotros el sábado 22 de marzo a las 12:30 hrs. Celebremos y agradezcamos al Señor por este tiempo de servicio y crecimiento en nuestra comunidad.