"Unidos en Cristo para Evangelizar"
14 de Diciembre de 2018
Adviento
 



Diciembre 2018

Queridos amigos,

Si bien la Navidad se nos viene con pasos agigantados, todavía estamos en Adviento.

Quisiera compartir con ustedes unos pensamientos para que aprovechemos este maravilloso tiempo que nos da el Señor y así prepararnos para celebrar el Nacimiento de Jesús con verdadera disposición y con la alegría del Señor que viene y que se queda entre nosotros. En las lecturas de este Domingo tercero de Adviento (16/12) veremos que se nos llama a la alegría. Estemos alegres para que no se aplique en nosotros el refrán “un santo triste, es un triste santo”.

Les saluda con el cariño de siempre, su párroco,

Roberto Espejo Fuenzalida Pbro.



El Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “venida”. Al revivir la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el Regreso del Señor al fin de los tiempos : Vino, Viene, Volverá.

“El tiempo del Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.
Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza”
(Calendario Romano n.39)


El adviento, un tiempo para vivir y celebrar, bajo el signo de “encuentro” entre un Dios que viene al encuentro del hombre, y el hombre en busca de Dios.

 

CUENTO DE ADVIENTO PARA  MEDITAR Y QUIZÁS TAMBIÉN PARA IMITAR

Hace tiempo que un viajero en una de sus vueltas por el mundo, llegó a una tierra, le llamó la atención la belleza de sus arroyos que cruzaban los campos, los sembrados.

Habiendo caminado ya un rato, se encontró con la casas del pueblo, sencillas coloridas y con puertas abiertas de para en par.

 No podía creerlo...él venía de un lugar muy distinto
Se fue acercando pero su sorpresa fue mayor cuando tres niños, hermanitos, salieron a recibirlo y lo invitaron a pasar-

Los padres de los niños invitaron al viajero a quedarse con ellos unos días.
El viajero aprendió muchas cosas, por ejemplo a hornear el pan, trabajar la tierra, ordeñar las vacas, pero había una de la cual no podía descubrir el significado. Cada día y algunos días en varias ocasiones el papá la mamá y los hermanos se acercaban a una mesita donde habían colocado las figuras de María y José, un burrito y una vaca.

Despacito dejaban una pajita entre María y José.
Con el correr de los días el colchoncito de pajitas iba aumentando y se hacía más mullido.

Cuando le llegó al viajero el momento de partir  la familia le entregó un pan calientito y frutas para el camino, lo abrazaron y lo despidieron. Ya se iba cuando dándose vuelta les dijo:- Una cosa quisiera llevarme de este hermoso momento.
Por supuesto le contestaron ¿Qué más podemos darte para el camino?
Y el viajero entonces preguntó- ¿Por qué iban dejando esas pajitas a los pies de María y José?
Ellos sonrieron y el niño más pequeño respondió:
Cada vez que hacemos algo con amor, buscamos una pajita y la llevamos al pesebre. Y así vamos preparando para que cuando llegue el niño Jesús, María tenga un lugar para recostarlo. Si amamos poco, el colchón va a ser un colchón delgado y por lo mismo frÍo. Pero si amamos mucho, Jesús va a estar más cómodo y calientito.

El viajero parecía comprenderlo todo. Sintió ganas de quedarse con esa familia hasta la Nochebuena, pero una voz adentro suyo lo invitó a llevar por otros pueblos lo que había conocido tanto de nuevas labores, como de los corazones sencillos tan llenos de amor, como los de esa familia…


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